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Amor en silencio

La noche despejada y nacarada, custodiaba enigmático misterio. Confusa y por el llanto dominada, a la luna observó con gesto serio. Se habían prodigado tanto aprecio, compartiendo con gozo tanta risa. Su amistad se lesionó, ese fue el precio, y la complicidad se fue con prisa. Sus ojos, que, mirándose sin verse, se fueron a mirar otras miradas; otra contemplación donde perderse. Quizá nunca dejaron de quererse, continuando por vidas separadas, vencidos por el miedo de atreverse. Del Libro “Creer para Crear” Capítulo 16 – Pág. 159.