Desnudos
Y nos encontró gozando, el amanecer furtivo; al horizonte mirando taciturnos, pensativos. El sol asomaba fiel, y aquella brisa amorosa, nos fue besando la piel rubicunda y sudorosa. Somos poesía pura cuando estamos abrazados, y el tiempo que nos censura, absorto, paralizado. Una tarea de arte única sin copia ni imitación, cautivada por su música, y con mucha cohesión. La desnudez nos vulnera de una manera trivial, pero también nos libera de la atadura social. Los cuerpos desarropados, las pieles desabrigadas, huellas de amores pasados, charlando despreocupadas. Desnudamos las conciencias para encontrar parecido, suavizando diferencias, pues así lo hemos querido. Querer seguir encontrando recurrentes coincidencias, para seguir desnudando nuestra profunda inocencia. Del Libro “Creer para Crear” Capítulo 7 – Pág. 71.