Sobre el proyecto

Creo en el poder sanador de las palabras dichas con honestidad. Desde muy joven aprendí que cuidar era un verbo que se ejercía con las manos y con el alma. Durante décadas, mi oficio fue escuchar el latido ajeno, sostener la fragilidad, acompañar el dolor. Pero un día, al cerrar la puerta del hospital, descubrí que la vida me ofrecía otro territorio: el de las palabras. Cada poema es una invitación a pausar, a respirar y a volver a ti. Nuestra salud es un desafío.

Relatos

Pronto compartiré aquí relatos breves: historias de cuidado, memoria y vida cotidiana.