Metódicamente desordenada
A escribir comencé ya no sé cuándo, siempre sabiendo que lo necesitaba, Intentándolo el tiempo fue pasando, la musa sigilosa me acechaba. Fui cambiando el horario para hacerlo, ajustado a mi vida cotidiana, trocado muchas veces sin quererlo, urgente cuando la musa emana. Y así se fueron dando mil razones, encontrándome hoy por hoy en este brete con el cual me completo de emociones. No sé si ser poeta se concrete, el camino me ocupa de ilusiones. Pasión en persistir me compromete. Del Libro “Creer para Crear” Capítulo 3 – Pág. 34.