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Leer ¿podría ser subversivo?

En la penumbra del salón, una mujer abre un libro como quien abre una herida. Las letras le susurran mundos que no le enseñaron a desear. Lee con el oído atento al crujido del piso, temerosa que alguien se acerque y la descubra, como si el pensamiento tuviera que pedir permiso. Cada palabra es una llave, cada historia, un espejo que no encaja en su jaula. Lee para recordar que existe, para imaginarse fuera del corsé. Con voz, con cuerpo, con destino. Leer para pensar distinto como un acto de amor propio. Porque su imaginación nunca cupo en los márgenes que le ofrecieron. Del Libro “Creer para Crear” Capítulo 5 – Pág. 52.